OBRINT LA FINESTRA

M'agrada assomar-me a la finestra i veure que hi ha més enllà. Normalment després me retiro a l'habitació i continuo amb el que estava fent. Avui m'han pegat una espenteta i he decidit travessar la finestra.

lunes, 16 de agosto de 2010

NOCHE DE LÁGRIMAS

Necesitaba una gran sábana blanca para escribir lo que sentía. Y en lugar de eso lo calló todo, se encogió como un huevo, y se negó a hacer el amor con su marido durante semanas. Tenía piedras en la boca que mascullaba de un lado a otro y que no conseguía echar. Las piedras que llenaban la tripa del lobo feroz. Adela, de pequeña, imaginaba al Lobo con la tripa pesada yendo hacia el río para aliviarse. Pero era peor tener piedras en la boca, la mandíbula llena de palabras y no poder hablar. Porque si hablaba le esperaba el desprecio de toda la familia y si callaba el desprecio hacia sí misma.

Estaba recostada en un entrante lo suficiente cerca de la carretera para no tener miedo de la noche que dibujaba sombras inexistentes por detrás de los pinos. El mejor día para ver las lágrimas de San Lorenzo, como insistían con fervor las noticias de la tele y todos los periódicos. El ritual que partía por la mitad el mes de agosto de cada año.

De repente, vio pasar una estrella fugaz. Adela tardó un momento en pedir un deseo: firmeza para elegir.

Ramón, su marido, también pidió uno de inmediato: volver a hacer el amor con su mujer.

El deseo de Ramón se cumplió esa misma noche, aunque para Adela fue difícil hacerlo con un montón de piedras en la boca.

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