OBRINT LA FINESTRA

M'agrada assomar-me a la finestra i veure que hi ha més enllà. Normalment després me retiro a l'habitació i continuo amb el que estava fent. Avui m'han pegat una espenteta i he decidit travessar la finestra.

martes, 8 de junio de 2010

LA IMPORTANCIA DE LA CALIGRAFIA

Lucía se levantó muy contenta el sábado para ir a recoger el premio. Se presentó al concurso “Cuentos manuscritos” que convocaba anualmente la asociación de bibliotecas de la comunidad para impulsar la vertiente creativa de niños y jóvenes. A la vez se buscaba recuperar el placer de escribir a mano, cuidando la línea y el dibujo de las letras sobre el papel.

Pues bien, Lucía ganó. Hacía tanto tiempo que no ganaba nada por ella misma que el viernes por la noche casi no pudo pegar ojo, fantaseando con la salida al escenario para recoger el premio, los aplausos del público- el salón de actos de la biblioteca por supuesto estaba lleno a rebosar- y con su firma en el libro de manuscritos publicado con los trabajos de todos los premiados.

Así que el sábado a primera hora puso su armario patas arriba para escoger ese vestido sencillo pero elegante adecuado para la ocasión.

Tres horas antes del esperado momento, sonó el teléfono. Lucía pensó que sería su tía que la llamaba para felicitarle. Pero no. Desde el hilo, una voz temblorosa le comunicó que se habían equivocado, que en realidad el premio era para Luís, no para Lucía. Fue un error de caligrafía. Quedó tan sorprendida por la noticia que no pudo ni dar un grito de asombro ni derramar una lágrima de pena. Las opciones que tenía eran todas terribles: cortarse el pelo, cambiar el vestido por unos vaqueros y hacerse pasar por su hermano, esconderse para siempre dentro del armario confundida entre el revoltijo de ropa, o lo que era peor…¡reconocer su derrota y decirle a su hermano que era el ganador!

Los pensamientos de Lucía pendieron de un hilo durante veintidós minutos. Al final se escondió en el armario con una hoja y un bolígrafo y escribió cien veces su nombre a mano, Lucía, Lucía, Lucía…

Bien lo aceptaba, pero antes de darle a su hermano la feliz noticia, él también haría unas copias de caligrafía.

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